UN MAL INVITADO por Jesús Orozco

UN MAL INVITADO

Capitulo Uno

La primera de las fiestas; el primero de los muertos

Las fiestas universitarias suelen caracterizarse por jóvenes sin medida, alcohol, drogas y sexo; como a la que Tania había asistido, por invitación de Bruno, su novio, que se realizaba en una hacienda rentada por la escuela para que los jóvenes se olvidaran, aunque fuera por una noche, del ajetreo y estrés que les causaban los estudios. Dos kilómetros y medio de terracería separaban el rancho del pie de carretera a la ciudad más cercana que se encontraba a 20 kilómetros. El ajetreado camino de tierra, con más posos en él que cráteres en la luna, ocultaba la glamorosa entrada del rancho, que contaba con una entrada de dos hojas metálicas con recubrimientos de tablas de madera. Rancho Orozco, decía con letras metálicas sobre las puertas cuando éstas se encontraban cerradas.

Cuando la entrada se abría, manualmente, un camino de graba blanca adornado con cipreses italianos, a cada 3 metros uno de otro, dirigía hacia la finca del rancho que era principalmente rentado para graduaciones y bodas, en esta ocasión, para una fiesta escolar que tenía que cumplir con un riguroso orden y organización por exigencias de la familia propietaria de la finca.

— Anímate, vas a ver que se va a poner divertido — le dijo Bruno a su novia, mientras volteaba y le esbozaba una pequeña sonrisa y seguía conduciendo, atravesando la carretera empedrada que llevaba al rancho.

— Eso espero, porque venir en este carro, moviendo la cabeza hacia todos lados, ya me está mareando y sin ganas de nada — le contestó Tania.

El chico junto con sus amigos de la escuela, organizaba la fiesta a la cual todos podían asistir, mediante la compra de un boleto con precio de 50 pesos. Los dueños de la finca exigían, el pago de la renta del rancho, cubierta en su totalidad una semana antes del evento, diez por ciento más como depósito, por si el alboroto de la fiesta causaba daños en el inmueble, de no ser así el deposito regresaría a quienes arrendaban el lugar, y que la finca estuviera totalmente libre a las dos de la tarde del día siguiente.

Al final de los cien metros de entrada empedrados en graba, estaba la finca color amarillo, con adornos de manchas blancas, de dos niveles, a la que por fin habían llegado, justo a las 9,30 pm, después de casi dos horas de camino. Parecía, más bien, el lugar donde toda mujer quisiera consumar su romance y quedarse a vivir ahí, con su esposo exitoso. Podía ser también el lugar donde todo hombre quisiera ir a olvidarse de su estresante trabajo y despejar su mente. Un pequeño pasillo de color blanco llevaba a la enorme puerta principal, hecha mayormente de metal, con los adornos de dos caballos que reparaban en sus dos piernas traseras, sobre un campo de pasto ralo, mientras al fondo, aparecía imponente el paisaje del campo, con el sol saliendo entre los cerros, con grandes y resplandecientes rayos, apostados sobre un gran cristal ahumado negro.

— Una obra de arte, ¿no, Tania? — le preguntó Bruno a la chica, viéndola a ella y después, señalando con su cabeza, a la puerta.

— Y una fortuna, seguramente — contestó ella

— Si tienes para construir esto, seguramente, tienes para pagar la puerta — finalizó su novio, tomándola por la mano y llamando a la puerta.

Abrió una de las empleadas del rancho y los invitó a pasar. Dentro, un recibidor completamente en color blanco, con piso de laja beige, una sala tapizada en cuero negro con costuras blancas, al centro una mesa alta, con base metálica, perfectamente labrada para darle forma torneada, con  un cristal templado y sobre éste, un florero con rosas y claveles blancos, naturales. Al fondo, del lado izquierdo, pegada al muro, una escalera de tal vez veintitrés escalones, que calculó ella de un vistazo, con piso de laja igual que el de todo el lugar; el pasamanos de hierro forjado en color negro, adornado con figuras en forma de ese y vivos en dorado con forma de hoja.

— ¿Por qué no rentaron una quinta o un salón? Esto es mucho para una fiesta escolar, Bruno — dijo Tania con un toque de inquietud.

— Queríamos que la fiesta fuera diferente a las demás, por eso lo hicimos aquí. No te enojes conmigo, princesa. Al cabo ya todo está cubierto — Le dijo el chico y después le dio un beso en la mejilla para calmar los ánimos.

Se tenía permitido hacer uso de la estancia y de la cocina, así como de los baños, pero no de entrar en los cuartos, ya que todo debía realizarse en el patio de la finca, el cual era de grandes dimensiones, con un piso de mosaicos hexagonales color naranja, parecido al ladrillo. Pilares y arcos, sostenían los cuartos del segundo piso de la finca y servían también de preámbulo al patio central. Estos pilares estaban hacia adentro del patio y alrededor del mismo, sosteniendo la segunda planta y creando un pasillo amplio en el que se encontraban bancas dirigidas de frente al patio, que contaba con una fuente circular hecha de cantera, adornada en su interior con mosaicos en distintos tonos de azul.

— Qué bonita hacienda. Ojalá yo pudiera tener una casa como esta en algún momento de mi vida — dijo Tania y suspiró al final.

— Tendremos una, Tania. Te lo prometo; si no, al menos rentaré este lugar para nosotros dos. — le dijo Bruno viéndola a los ojos; acariciándole el rostro y plantándole un beso en los labios. — Ven, vamos a sentarnos — Caminaron por el pasillo que bordeaba el patio y se sentaron en una de las ocho mesas de madera oscura, labrada y tallada.

Las mesas estaban distribuidas de dos en dos por los cuatro lados de los pasillos de la finca que daban al patio, separadas por unos cinco metros entre ellas. A las 9, 47 de la noche, las luces alumbraban el centro del patio y el reflejo de la luz, alumbraba la parte baja de los pasillos, que a decir verdad, era como si estos se mantuvieran en penumbras. A lo lejos, la chica vio las siluetas de dos personas que adentraban en la casa grande, abriendo una de las puertas de madera de color blanco con seis cristales separados por una línea de madera al centro, de forma vertical y otras tres cada veinte centímetros, de forma horizontal, casi a hurtadillas. — Que adentro no, idiotas — pensó la chica. Volteo su rostro al centro del patio al tiempo que recargaba su codo izquierdo en la mesa y su rostro en los nudillos de la misma mano.

— Ven, vamos a bailar, princesa — le dijo Bruno a la chica poniéndose de pie y la tomó por la mano; la estiró a él y la abrazó por la cintura; le plantó un beso y después la llevó de la mano al centro del patio, donde los demás amigos y parejas bailaban.

La música electrónica comenzó a sonar y Tania y su novio bailaban cada vez más cerca y más provocativamente entre ellos. Sus cuerpos cada vez se tocaban más y ellos, con el pretexto de bailar, se tocaban mutuamente con las manos. El chico la abrazó por la cintura y ella rodeo con sus brazos el cuello del chico, se besaron apasionadamente, encontrando sus lenguas y mordiéndose los labios el uno al otro. A las 10,40, los chicos ya tenían la respiración agitada por la excitación, además de la sensibilidad notoria de ciertas partes de los cuerpos de ambos.

— Vamos adentro — le dijo Bruno a su novia. Ella se mordió los labios provocativamente, viendo al joven a los ojos y caminó detrás de él, tomada de su mano, por entre la gente que estaba congregada por la fiesta, en el patio de la finca y recorrieron unos cuantos metros los pasillos que circundaban el solario.

Dentro, no se veía nadie, y parecía ser el momento para entrar en la casa. Tania se sacó los tacones planos blancos, de dos correas; una que atravesaba el pie a lo ancho, apenas por arriba de los dedos y otra a la altura del tobillo donde se encontraba el broche. Caminó descalza por la laja fría del piso de la casa, hasta subir por las escaleras. Al llegar arriba, él giró varios picaportes de las puertas de los cuartos para ver cuál estaba abierta. Al llegar al fondo de uno de los pasillos, una puerta abrió. Dentro, estaba la cama un poco arrugada, pero hecha.

Mientras Bruno se quitaba el saco gris, con tela príncipe de gales en corte americano y se soltaba la corbata roja, Tania se dirigió a la gran ventana de donde se veían las luces de la fiesta, mientras todo permanecía oscuro, a través de la cortina blanca, transparente. Él se acercó a ella y la abrazó por la espalda, poniendo sus manos en los pechos de la chica, sobre el vestido de noche, de seda color salmón, con escote en forma de cuadro y cintas que cruzaban su espalda. Ella puso las manos sobre las de su novio y las apretó, mientras él comenzaba a besarle el cuello. El chico dio un leve paso hacia atrás, dirigiéndose de espaldas a la cama, mientras su novia cerraba los ojos con cada beso que el chico le propinaba en el cuello.

Cuando el joven dio el segundo paso hacia atrás, resbaló repentinamente, sus pies se fueron al frente y cayó sobre sus nalgas. La chica, cayó sobre los muslos de él, pero el peso la hizo caer sobre su costado izquierdo, topando con el buró y casi derribando la lámpara que había sobre él. Ella apoyó el antebrazo en el piso, desde el codo hasta la muñeca, sintió un líquido viscoso y levantó el brazo y lo dirigió a la luz que entraba por la ventana — Pero qué…— dijo ella con tono interrogante e inquieto. Levantó su brazo y lo puso a contra luz; le chorreaba sangre.

Al instante volteó al piso y vio una mancha de sangre ya oscura. Levantó la cobija que casi llegaba al piso, tenía la altura suficiente como para no mancharse; vio la cara de un hombre que la miraba fijamente con la boca abierta, que parecía estarse quejando del dolor. La joven lanzó un grito de terror al ver al hombre debajo de la cama; se empujó hacia atrás, con las manos y pies, pasando sobre la mancha de sangre, llenándose el vestido y las pantorrillas, hasta los talones, de la sangre de aquel sujeto a quien la boca se le había tornado blanca y el rostro pálido. La sangre le había brotado de la cabeza, de la parte parietal. El sujeto estaba muerto.

 

CAPITULO DOS

Demostrando la inocencia

Mientras Bruno le pedía a Tania que se tranquilizara, intentaba descifrar qué estaba pasando en aquella fiesta. Lo único obvio es que había un cadáver debajo de la cama de uno de los cuartos más alejados y una chica gritando de miedo por lo que acaba de ver. El, a pesar del espanto y miedo de ver un muerto en mal momento, tenía la serenidad suficiente como para pedirle a la chica que se calmara.

— Cálmate, déjame pensar. Pero deja de gritar. Ahora, estamos en dos problemas; nos metimos cuando no podíamos hacerlo y además, encontramos un muerto. ¡Maldita sea! — exclamó el chico al final, más como un susurro que como una maldición en sí.

— ¿Qué haremos, entonces? ¿Salimos de aquí y ya? — le cuestionó ella desesperada.

— No podemos, nuestras huellas están por todo el lugar. Más vale llamar a la policía —

Pasadas las 11,40 llegó la policía a la finca del rancho Orozco, con todo lo que implicaba resguardar una escena del crimen. Médicos forenses llenaban la habitación, junto con los fotógrafos, policías, el agente del ministerio público y el capataz de la propiedad, quien debía lidiar con el asunto, hasta que llegara el dueño del latifundio. Los oficiales de policía se encargaban de interrogar a los jóvenes que descubrieron el cuerpo, debajo de la cama. Una mujer cuestionaba a la chica.

— ¿Cómo encontraron el cuerpo? — le preguntó la agente de policía. Era muy joven; veinticinco años tal vez, muy delgada y blanca, no más de 1, 65 de estatura, con la cara larga y cabello lacio, que no se recogía y que llegaba fácilmente hasta su cintura.

— Caí sobre mi novio, mientras caminaba hacia atrás, porque yo estaba viendo la fiesta por la ventana. Caí sobre la sangre y grité al ver la cara del hombre que está muerto ahí — contestó Tania.

— El encargado dice que no tenían permiso de entrar a los cuartos, ¿Por qué entraron ustedes aquí? — enfatizó la oficial.

La chica interrogada, llena de vergüenza e incomodidad, dejo salir un suspiro, por la respuesta que se aproximaba. — Mi novio y yo comenzamos a tocarnos mientras bailábamos. Se calentaron los ánimos y vinimos aquí para tener sexo —

— Ya veo. Les ganó la calentura. ¿Cuál es tu nombre completo? Y tu edad, por favor. —

— Tania. Tania Del Rio Alcalá. Diecinueve. —

Mientras Tania seguía contestando las preguntas de la oficial, Bruno era interrogado por un hombre de 1,80, un poco pasado de peso, pero imponente, de cabello corto, ojos verdes y una voz profunda que atemorizaría a cualquiera. Cuarentaicinco años, tal vez. Comenzó a hacerle preguntas en un cuarto a parte al de su novia. Las preguntas parecían más bien indicaciones.

— Nombre y edad — le dijo el oficial.

— Bruno Barrientos Zamorano. Tengo veintidós años —

— Tú, ¿Mataste a ese sujeto? — le dijo el policía, viéndolo a él y después señalando con el dedo en dirección a la habitación donde aún se llevaba a cabo la diligencia forense.

— ¡No! Claro que no. Así lo encontramos mi novia y yo. El tipo ya estaba… —

— ¿Cómo encontraron el cuerpo? — interrumpió el agente.

Después de contestar a todas las preguntas, de una forma consistente, ambos chicos quedaron a disposición del ministerio público, para declarar formalmente y permanecer las doce horas siguientes bajo arraigo. Toda la noche estuvieron en los separos de la cárcel municipal, cada uno en el área varonil y femenil, respectivamente. Las camas de cemento y una cobija fueron la única compañía de ambos, que, para infortunio de Tania, no fueron lo mejor. Por su vestido, la chica pasó frío. Bruno al menos tenía saco. Por la mañana, los oficiales los sacaron los chicos de sus áreas de separo, pintadas de naranja y verde, como cantina de mala muerte, y les informaron que quedaban libres. Los familiares de ambos los esperaban afuera.

— Murió de un golpe en la cabeza, según dijo el forense. El golpe fue tan fuerte que le rompió el cráneo y le hizo un agujero en la cabeza. Hallaron un candelabro de una vela, tirado junto al muerto, debajo de la cama. Al ver que no tenía las huellas de ninguno de ustedes, los pusieron en libertad. No hay registros en el sistema del estado que concuerden. Tal vez se tarden en encontrar al asesino — Le dijo Cristina a Tania, su hermana, mientras la acompañaba al auto para dirigirse a su casa.

Mientras caminaban, en un puesto de dulces cercano, Tania Del Río vio el encabezado del diario El Siglo; «Encuentran cadáver de un hombre en Rancho Orozco; murió de golpe en la cabeza ». La chica compró el periódico y siguió con su hermana al auto. Dentro, sentada en el asiento del copiloto, siguió leyendo la primera plana. Debajo de la fotografía del hombre, que el diario había difuminado con cuadros grandes, que por supuesto a la chica no le bastaban para olvidar la imagen del hombre muerto, aparecían en un fondo amarillo, letras negras:

» Fue en punto de las 11,45 pm del pasado viernes, cuando las diferentes corporaciones policiales y forenses se presentaron en dicha locación para dar fe del hallazgo. Dos chicos fueron detenidos para deslindar responsabilidades. Locales C1

El chico por su parte, decidió ignorar lo que los diarios y televisoras dirían sobre lo sucedido, subió al auto con sus padres, quienes lo esperaban fuera de la cárcel municipal y fue directo a su casa.

Al abrir Tania el diario en la sección de noticias locales leyó la nota periodística donde se daban algunos detalles de lo ocurrido.

«La noche del pasado viernes, fue encontrado en el Rancho Orozco, ubicado a afueras de esta ciudad, el cadáver de un hombre, que sigue sin identificar. Según lo que dijo la Procuraduría del Estado, el hombre presentaba una herida en la región parietal del cráneo, al parecer provocada con un objeto metálico encontrado cerca del cuerpo. Ambos, el objeto y ahora occiso, fueron encontrados debajo de la cama de una de las habitaciones del recinto, que se encontraba rentado para una fiesta universitaria. El macabro hallazgo fue realizado por una pareja de jóvenes, quienes fueron llamaron a la policía y posteriormente fueron arrestados para deslindar responsabilidades, según lo marca el Código Penal del Estado. Los jóvenes, identificados como Bruno Barrientos Zamorano de 22 años y Tania Del Río Alcalá de 19 se encuentran arrestados en la cárcel municipal. De ser encontrados Sin Responsabilidad, saldrían este mismo día. Por otra parte, otra chica se encuentra en calidad de desaparecida. La joven identificada como Cristina Parra Cortés de 21 años de edad y con domicilio en la colonia Jardines de esta ciudad asistió a la misma fiesta y se desconoce su paradero. La misma procuraduría del  Estado informó que ya se realiza la búsqueda de la joven así como su relación con el fallecido.»

Debajo de la nota se leían agregados como «El cadáver fue encontrado por una pareja de novios que se encuentra detenida.» y «Otra chica desapareció la misma noche.» «El lugar es rentado frecuentemente para eventos sociales.»

En ese momento, Tania tuvo un recuerdo vago de lo que vio la noche anterior; las siluetas que se adentraban en la finca, mientras ella se sentaba en la mesa que estaba en el pasillo que daba preámbulo al patio.  — ¡Claro! Una de las sombras. Obviamente era de mujer. ¿La secuestrarían? Pero… ¿Por qué matarían al tipo este? Tengo que contarles todo a mis amigas — Pensó y dobló el periódico. Leyó la última plana que decía: «Encuentran auto abandonado cerca del ejido Los Ángeles. Tenía reporte de robo. No se encontró nada dentro del vehículo.» Tiró el periódico en el asiento trasero y se arrellanó en el asiento, cerrando los ojos para intentar dormir algo, antes de llegar a su casa.

Al llegar a su casa la chica tuvo que soportar el sermón de sus padres y sus cuestionamientos.

— ¿Qué estabas pensando? O sea, ir y acostarte con alguien en una fiesta. Piensa en lo que hubiera pasado si alguien más entra y te ve ahí… encuerada con este muchacho. Que por cierto, no conocemos. — Gritaba la madre de Tania, tan fuerte que podría escucharse aun sobre el sonido de un avión en pleno despegue.

— Consideramos necesario, tu madre y yo, dejarte sin permisos o concesionespor algún tiempo, jovencita. Al menos hasta que pase el susto y lo que dirán los vecinos. —

— Pero papá… —

— Está dicho. Todo lo que quieras, lo encargas y ya. Estás enterada. — Finalizó el padre de Tania, dio media vuelta y fue a su recamara. Nada lo haría cambiar de opinión y Tania lo sabía.

Al menos tenía televisión e internet, lo cual sería cómodo durante algunos días, al menos hasta que sintiera ganas de salir de nuevo.

Después de haber platicado con sus amigas y relatarles a detalle lo ocurrido aquella noche, la chica sentía que por diferencia de algunos minutos, no era ella quien estaba desparecida. Pensar en eso le quitaba el sueño, tanto que al cerrar los ojos, veía la imagen de la chica perdida. Un vestido negro, tal vez azul marino, de coctel, parecía strapless o sería de un hombro. Definitivamente esa noche no dormiría.

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Abierto las 24 Horas

La presencia de la Cruz Roja en México tiene ya 103 años pues el Comité Internacional de la Cruz Roja reconoció oficialmente a la Asociación Mexicana de la Cruz Roja el  3 de enero de 1912.

El día 23 de junio de 1946 se llevó a cabo la ceremonia de la colocación de la Primera Piedra con la que se iniciaba la construcción del edificio destinado al servicio de la Delegación de la Cruz Roja Torreón.

Cinco años, en 1951, después de la colocación de la primera piedra de la construcción del edificio de la delegación de la Cruz Roja de Torreón se vieron realizados los propósitos. El 28 de noviembre se inauguró el Edificio del Puesto de Socorros de la Cruz Roja Mexicana Delegación Torreón, ante la presencia del Presidente Miguel Alemán Valdés.

A partir del 13 de febrero de 1943, nacimiento de la Delegación Torreón y hasta el 31 de octubre de 1951, la Cruz Roja registró los siguientes casos:

Intervenciones

Heridos por Instrumento Cortante, 3 mil 035

Heridos por Instrumento Contundente, 12 mil 273

Heridos por Instrumento, mil 74

Heridas punzo cortantes, 629

Heridos por Machacamiento, 590

Heridos por Arma de Fuego, 947

Quemadura Fracturas y Luxaciones,  mil 659

Por Mordeduras de Perro, 657

Heridos por Instrumento Punzante, 384

Intoxicados, 144

Enfermos Diversos, 4 mil 389

Traslados, 10 mil 645

Contusiones y Escoriaciones, 4 mil 689

En 1972 una explosión destruyó tanques de amoniaco en la Estación Ferroviaria de Jiménez, Chihuahua en donde socorristas y médicos de la Cruz Roja  Delegación Torreón atendieron a 152 personas.

Y en 1994 se inauguró el Centro de Capacitación y Adiestramiento de Torreón, CECAT.

Paramédico,  es un profesional de la salud, usualmente miembro de un servicio de atención de emergencias, el cual responde y atiende a emergencias médicas y de trauma en el ambiente prehospitalario siguiendo protocolos internacionalmente revisados y aceptados.

Durante el mes de abril, del presente año,  la delegación de la Cruz Roja en Torreón ha otorgado 2 mil 162 servicios, atendido mil 316 urgencias, mil 463 consultas, se realizaron 152 cirugías, 2 mil 794 consultas generales, y se atendieron 947 enfermedades por urgenicas, en las instalaciones ubicadas en la avenida Cuauhtémoc en el centro de la ciudad de Torreón.

Los servicios que brinda son los de ambulancias, hospitalización, donde se encuentran quirófano, cuartos privados, médicos de guardia las 24 horas, incubadoras, cunas térmicas y médicos especialistas en nutrición, ginecología, pediatría, traumatología, medicina interna, urología, otorrinolaringología, psicología…

El quirófano cuenta con también con la sala de tococirugía,  donde se realizan partos o cesáreas. Las salas se encuentran equipadas con máquina de anestesia, máquina de succión, máquina de oxigenación, mesas de cirugía y torres de laparoscopía.

En las instalaciones de la Cruz Roja Torreón se imparten las siguientes capacitaciones:

Seis Acciones para Salvar una Vida.

Integral de Primeros Auxilios.

Reanimación Cardiopulmonar Básica y Avanzado.

Prevención y Combate de Incendios.

Identificación de Materiales Peligrosos (Haz-Mat) Básico.

Taller de Rescate Vertical.

Evacuación de Inmuebles.

Taller de Extracción Vehicular.

Técnico en Urgencias Médicas Nivel Básico.

Cuatro de estas capacitaciones tienen una duración de ocho horas, una capacitación de 16 horas, una más de 20 horas y otra de 25. La capacitación más extensa es la de Técnico en Urgencias Médicas, con duración de ocho meses.

Las guardias de la Cruz Roja en Torreón son en diferentes turnos, pero se deja la guardia de la noche a los hombres y en días festivos se realizan guardias mixtas, como en año nuevo y navidad. Siendo los casos más atendidos por la institución, las congestiones alcohólicas y los choques.

Luis Ramos, quien lleva 18 años dentro de la corporación, se desempeña como miembro de seguridad por las mañana y las tardes; por la noche es socorrista.

Él menciona que la mayoría de los servicios atendidos ocurren de noche ya que es cuando las personas salen de los antros, bares, discos, o cuando ocurren las riñas entre vecinos.

“Es más  complicado atender los servicios de noche, ya que las personas no respetan distancias y quieren pasarse los rojos y los altos pegándose a la amulancia” comentó al preguntarle si atender las emergencias de noche resulta  más difícil.

Mientras habla sobre un caso que alguna vez atendió de noche, dice, “Ese servicio nunca se me va a olvidar. Fue donde está la mentada polvorera, había antes ahí una caseta de camiones; se paraban; checaban ahí”, mientras dibuja con sus manos las calles y convierte su mano en un tarjetón, la sube y la baja para ilustrar, en sentido figurado, la forma que checaban los camiones, “un 25 de diciembre, hace como seis, siete años y, por lo que supimos, que el chavo venia de fuera; de Estados Unidos; compró un carro y lo trajo a presumir; lo aceleró y se estampó en esa parte (la caseta). El chavo quedó prensado; tronaron las llantas y cuando tronaron las llantas su pie quedó en el pedal y al ir friccionando demasiado las llantas; prendió el motor (en llamas) porque se estaba vaciando la gasolina”, todo esto mientras usa sus mano como pedal y pie respectivamente, después moviendo su muñeca en círculos, son su dedo índice en lo alto para señalar el giro de las llantas que causó la fricción, “a la hora que íbamos llegando nosotros, desgraciadamente tronó, a una distancia de 30 metros, que nos faltaban para llegar a él. Truena el carro y se escucha arribita de nosotros el zumbido de los fierros”, lo señala con un “Pshhium, y así arribita de nosotros estaba un pedazo de lámina clavada en la ambulancia. Llegaron los bomberos; empezaron a apagarlo (el carro con el joven dentro) y el chavo por dentro gritaba, ‘sáquenme, sáquenme’,  y sí lo sacaron, pero ya todo quemado. Cuando lo pasan a la unidad, tenía sus manos, todas sus extremidades rígidas completamente. Ya estaba más para allá que para acá. Alcanzamos a llevarlo a la clínica pero ya ahí, duró pocas horas, porque casi la totalidad de su cuerpo estaba carbonizado”, finalizó.

Pero no todo han sido tragedias, las que recuerda Luis. Recuerda haber rescatado a personas prensadas en vehículos, motociclistas, autos atorados, y para él, eso es ya una satisfacción. El hecho de salvar una persona es para Luis, un campeonato en el cual puede decir “lo hice”.

“A veces nos topamos a la gente en la calle; que ni nos acordamos de ellos y nos dicen ‘gracias”, platica esto mientras pone cara de asombro y duda “¿por qué, señor? ¿Se acuerda que usted fue y me ayudó en ese choque? Ahh. Sí. ¿Cómo sigue? A veces uno no se acuerda, hasta que a veces ellos mismos dicen en qué parte” responde al preguntarle si la gente ha regresado a darle las gracias, por algún servicio prestado.

Otro de los nombres que llevan los miembros de la Cruz Roja es el de TUM, estas siglas significan Técnico en Urgencias Médicas. Dichas siglas pueden cambiar según el país donde se encuentre. En algunos países latinoamericanos las siglas son TEM, Técnico en Emergencias Médicas.

Sadam Pérez Robles, quien lleva  un año y medio en la benemérita institución, tiene en su memoria algo muy distinto a los sucesos que otros paramédicos pudieron haber atendido en sus guardias nocturnas.

“Desde que tomaron la llamada mis compañeros, nos dijeron que era un probable parto. Estaba un poco lejos pero como no hay tráfico pues hicimos menos recorrido. Cuando ya estábamos ahí, le tomamos los signos a la muchacha; era una muchacha de unos 20 años. Ella ya estaba coronando”, se detiene y pasando su mano en el aire, alrededor de su cabeza, explica, “coronando es cuando la parte del bebé; lo que viene siendo la cabeza ya está ahí; ya es visible. Y pues se siente muy bonito”.

Señala que la joven volvió después para darle las gracias y le mostró que la niña que él había ayudado a traer a este mundo.

“Te dan las gracias porque haces algo para ellos. Y es algo que te hace sentir feliz”.

Sadam señala que todos los socorristas deben prepararse mental y emocionalmente para los casos que pudieran atender. Deben imaginarse lo peor desde que se toma la llamada.

“Hay accidentes aparatosos en los que no pasa nada y accidentes que no son aparatosos y hay heridos graves. Es un albur, no sabes lo que vas a ver”.

El peso idóneo de un neonato, por parto natural es de 2 kilogramos 800, dependiendo de la condición física de la madre y si es fumadora o no, si padece enfermedades crónico degenerativas y el estrés presentado durante el embarazo.

Otro de los paramédicos es Gerardo García quien tiene 9 años en la Cruz Roja de Torreón. Para Gerardo, el atender niños accidentados es los que más ha quedado guardado en su conciencia.

“Me toco una volcadura en la carretera Torreón – Saltillo. Eran dos pequeños, uno de dos años y uno de cinco años. El de cinco años falleció junto con sus papás  y la niña de dos años quedó malherida. Y pues imagínate, que se hayan muerto sus padres y su hermano; es algo que impacta, esto fue como a las cinco, seis de la mañana”.

Para él, los paramédicos no salvan vidas, solo son los ojos y brazos a la distancia de los médicos.

“Yo nunca he sido de las personas que dice salvar una vida. Para salvar una vida, solamente un doctor con el servicio médico definitivo”.

Ante los hechos violentos que ocurren en Torreón, se tienen protocolos de seguridad, Gerardo menciona que para no llamar la atención de personas no deseadas, estos sucesos se atienden sin sirenas prendidas y sin códigos prendidos.

“Todo esto era todo el día; tanto como en el dia como en  noche. Pero de noche eran más tediosos, en cuestión de que se siente uno más inseguro que de día”.

Por lo anterior, se dará una capacitación en la delegación Torreón de la Cruz Roja llamado Acceso Seguro, que, entre otras cosas, consiste en apoyarse con autoridades de seguridad pública como la policía municipal, SEDENA, Fuerza Coahuila y Gates.

Mencionó que es más fácil llegar a los eventos de noche por la falta de tráfico, ya que de 12 a dos de la tarde es más tardado llegar a socorrer a la gente. En cuanto a la atención prestada, es la misma ya que no cambian los procedimientos.

Las muertes violentas en Torreón al 13 de marzo, sumaban 18 a diferencia de los 43 del año pasado lo que significó una disminución del 60 por ciento.

El señor Carlos Piña, quien lleva 14 años de pertenecer al cuerpo de socorristas de la Cruz Roja, menciona que el evento que más lo impactó fue el atender a un recién nacido.

“llegamos al evento y el pequeño ya no tenía signos vitales. Eso es impactante porque son criaturas; apenas van a vivir…”

Los socorristas recomiendan a las personas interesadas en ingresar, que lo hagan por las ganas de ayudar y por recibir algo a cambio. Que estén preparados para ver cosas para las que tal vez no estén listos, que acudan por voluntad propia y que no se desesperen ya que se debe cumplir con ciertos pasos para llegar a ser un socorrista y subir a las ambulancias.

Sea de día o de noche, con tráfico o sin él, los paramédicos de la Cruz Roja siempre intentarán dar los mejor de sí para atender los distintos tipos de eventos a los que acudan.

El trabajo que te mantiene trabajando

12042647_1082786231746567_7000640249409180250_nAproximadamente el 85 por ciento de las mercancías transportadas en nuestro país, se mueven por la vía terrestre, una gran parte por tren y la otra por semirremolques.

El gremio de los transportistas es uno de los más grandes de nuestro país. Personas cuya vida pasa detrás de un volante, en carreteras que muchas veces están a cientos de kilómetros de sus hogares.

Alfonso Reyes, operador de quinta rueda, como se hacen llamar a sí mismos los “traileros”, de 34 años de edad, comentó que el gran motivo por el cual decidió ser transportista es porque le apasionaba el trabajo de su padre. Alfonso cuenta con una educación preparatoria trunca, pero eso no fue factor para que se decidiera por su oficio, sino, únicamente, la pasión que sentía por conducir un semirremolque.

A su vez, Miguel Ángel Chávez, compañero y amigo de Alfonso, quien tiene 31 años, explicó que entró a este trabajo porque, era “más cómodo y menos demandante” que otros.

“Entré por lo económico, necesitaba el dinero, y también porque me gustaba; no era tan matado como otros; en cuestiones físicas; como en las maquilas, que invierte uno mucho tiempo y (es) poca paga”

Historias de traileros
45223_146991358659397_2805853_n.jpgUna de las “cosas” que caracterizan el trabajo de un trailero, son todas aquellas historias  que, sean ciertas o no, siempre han estado presentes dentro de sus pláticas, ya sea entre operadores, familiares y entre amigos.

En la comarca lagunera, una historia que siempre ha perdurado es la de “la muerta de la curva de Raymundo”, la historia cuenta que una noche un trailero iba por la carretera a Raymundo cuando una joven muy hermosa le pidió ride. El chofer realizando su buena acción del día la subió y la llevó con él; le preguntó a donde iba y ella le contestó que a ver a su familia. La joven, inclusive le advirtió que pasando una loma, se fuera con cuidado, pues había curvas muy peligrosas y habían ocurrido muchos accidentes. Ella se bajó del trailer en el rancho de su familia. Pero luego de 3 o 4 días, regresó el transportista por esos rumbos y se decidió a visitarla. Cuando preguntó por ella, se llevó una gran sorpresa.

Un año atrás, por esas fechas, ella iba rumbo a su casa, pero en unas curvas, su auto chocó, salió como pudo y alcanzó a caminar un poco, pero ya no vivió lo suficiente para llegar a su casa; y desde entonces se aparece en las noches pidiendo ride para llegar con su familia.

“Todas esas historias son mentira, es gente que anda paniqueada (sic) y se ‘arregla’ de más”, dijo Alfonso, al preguntarle si “ha visto” algo en su andar nocturno por la carretera.

“No creo, pero tampoco dudo. Pero, ya tengo en carretera 10 años y no, no me ha tocado ver nada anormal”, Comentó Miguel.

Segundos frentes

Un 32 por ciento de los camioneros afirma que sostuvo relaciones sexuales con una compañera habitual, ya sea esposa o novia; y en diferentes momentos con parejas  ocasionales.

“No necesita ser uno trilero; eso puede ser aquí mismo. Hay personas (refiriéndose a los hombres) que tienen muchas mujeres y no son traileros. No es de mi forma de ser ‘andar buscando’ por todos lados”, expresó Miguel, sobre sí es una costumbre de traileros, el buscar acompañantes.

Un trailero nunca duerme

El clobenzorex, también conocido por las marcas comerciales Asenlix, Finedal o Rexigen, es un medicamento estimulante que se usa como supresor del apetito. En los años 70 solía recetarse para tratar la obesidad, pero más tarde se prohibió en los Estados Unidos y otros países tras observarse diversas reacciones adversas con su consumo.

Químicamente, el clobenzorex es un análogo de la anfetamina, aunque 20 veces menos potente, que produce la liberación de los neurotransmisores noradrenalina, dopamina y serotonina. La serotonina provoca una sensación de saciedad y disminuye el apetito. Se administra en dosis de 30 mg dos veces al día, evitando tomarlo de noche puesto que uno de sus efectos secundarios es el insomnio.

Medicamentos como este, son utilizados por operadores de quinta rueda, para llevar a cabo su trabajo.

Miguel asegura que él los utiliza exclusivamente cuando se encuentra laborando, y no como algo recreativo, ya que, hay quienes, básicamente, trabajan para comprarse sus “pericos”.

“Hay personas que ya los usan como un vicio, que para su trabajo. Y hay quienes trabajan para mantener su vicio que para mantener a su familia”, dijo.

Recorriendo México

En nuestro país, al igual que en muchos otros, la red carretera es la infraestructura de transporte más utilizada, el sistema de carreteras nacionales, que se ha desarrollado a lo largo de varias décadas, comunica casi todas las regiones y comunidades del país. México cuenta con 378 923
321042_279618285396703_1358260707_nkm de carreteras, que se integran por autopistas, carreteras, caminos rurales y brechas que permiten la conectividad entre prácticamente todas
las poblaciones del país, con independencia del número de habitantes con que cuenten y su relevancia económica. Las carreteras en México poseen una numeración impar de norte a sur y una numeración par de este a oeste. La numeración inicia en el noroeste del país en Tijuana, BC, y aumenta a medida que se avanza hacia al sur y al este.

Miguel Ángel Chávez, cuenta que lo más lejos que ha ido dentro de nuestro país, hacia el norte, es a Tijuana, Baja California y a Chiapas.

41182_146991638659369_2431170_nPor otra parte, Alfonso describe que, “lo más lejos que he llegado al norte es a Tijuana, y al sur, está entre Veracruz y Salina Cruz, Oaxaca; me ha tocado ver el tren que le llaman “la bestia”, a fuerza tiene que pasar por Tierra Blanca, Veracruz; ahí pasa el tren lleno de migrantes y ahí les dan de comer gratis”, comentó.

Infortunios carreteros

Estadísticas oficiales en nuestro país, señalaban en 2012, que 13 personas morían diariamente por accidentes con unidades de transporte de pasajeros y camiones pesados. Esto, debido al exceso en peso y dimensiones de las unidades.

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Asociado a esto, el mal estado de las carreteras y unidades; y el exceso de velocidad, han catapultado a México al séptimo lugar, a nivel mundial, de accidentes carreteros, precedido por India, China, EE.UU., Rusia, Brasil e Irán.

“A veces, lo que más me preocupa no es cómo andes tú, sino cómo “vienen” los demás”, respondió Alfonso al preguntarle su preocupación por este tema.

“He visto muchos accidentes, pero algo que me haya impactado, no. Porque me voy mentalizando que van a suceder cosas que uno no ha visto; trato de no sorprenderme mucho”, comentó Miguel Chávez.33537_146990225326177_4825785_n

Estadísticas de la base de datos de Transporte de América del Norte y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), detallan que el número de muertes por accidentes con unidades de carga pesada, aumentó en un 31 por ciento entre 1990 y 2010.

“Me ha impactado la muerte de dos compañeros”, dijo Alfonso Reyes, “uno de ellos, no fue precisamente un accidente automovilístico, a él lo atropellaron. Me impactó tanto porque le pasaron varios autos por encima, dejándolo regado unos treinta metros sobre la carretera”.

Trailers: atracciones para “el mal”

El sector del transporte de carga es uno de los que más se han visto afectados por los sucesos violentos que han ocurrido durante los últimos años en nuestro país. Los traileros viajan únicamente con la protección divina y con un localizador satelital que llega las centrales. Pero, ese tipo de protección sirve de poco al llegar a lugares como Michoacán o Tamaulipas, donde les roban carga o, los camiones completos.

El otro suceso que marcó a Alfonso fue la muerte de uno de sus compañeros de forma muy violenta, según relata.

“No encontrábamos a uno de nuestros compañeros; lo encontramos una semana después con 4 balazos en el pecho y sus manos atadas por atrás, y no le robaron nada”.

Alfonso Reyes también fue asaltado en dos ocasiones, una en el Estado de México y otra en el estado de Michoacán, donde inclusive hubo disparos, no sabe si fueron en su contra o hacia otra parte, pero lo recuerda perfectamente.

Debajo del camión

 

“Yo trabajo, ahora, para mi nueva familia, porque ya me junté y antes (de juntarse) para mi mamá y para darme mis gustos, no para andar de vicioso”, dijo Miguel Chávez, sobre qué es lo que hace en su tiempo libre.

12039705_1087159727975884_632649323851851786_n“A mí me gusta disfrutar a mi familia, a mis hijos y dormir, dormir y dormir”, comentó Alfonso.

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Economía del camionero

Información de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes disponible en internet detalla que las licencias federales de conductor se expiden en las siguientes categorías: A, para pasaje y exclusivo de turismo; B, para carga en sus diferentes modalidades, excepto los materiales y residuos peligrosos; C, carga de dos o tres ejes; D, chofer-guía de turistas; E, carga de materiales y residuos peligrosos; y F, de y hacia los puertos marítimos y aeropuertos federales.

En general cualquiera de esas licencias implica un pago de 1,418 pesos por examen psicofísico, más $335 de derecho de expedición, y el documento sólo tiene vigencia de un semestre. La renovación es sólo ligeramente menos costosa, con pagos de $1,418 y $202, respectivamente.

“Comparado con otros trabajos, de alguien que no tiene estudios, está bien el pago. Pero las desveladas, las malpasadas, las presiones que tiene uno por el patrón y la empresa para la que trabajas; a ellos no les preocupa si uno come, si uno duerme, si uno ve a su familia o no. Siento que no es muy buen sueldo.”, dijo Miguel, sobre si el sueldo del camionero es el adecuado.

“Se vive bien, el trabajo es muy matado; necesita gustarte mucho para que puedas hacerlo, ¿edá? (sic). Ahorita ya es muy mal pagado, pero ganas lo suficiente; como dice Arjona, ‘para pagar puntualmente la renta’, comentó Alfonso.

El promedio salarial de un transportista de carga pesada es de 4 mil pesos semanales.

Para los futuros traileros

Miguel Ángel Chávez, envió un breve mensaje a quienes quisieran dedicarse al oficio de ser operador de quinta rueda.

“Este trabajo ya no es muy bien pagado y poco a poco se va acabando. Si tienen las posibilidades de encontrar otra cosa para vivir o si tienen las posibilidades de estudiar, pues es mucho mejor. Es bonito este trabajo, pero ya no es muy bien pagado”, Finalizó.

Un legado que perdura

Hay personas que han pasado toda su vida detrás de un volante, como el padre de Alfonso, del mismo nombre, quien desde los 16 años y hasta los 60 fue camionero, recorriendo el país a lo largo y ancho. Era notoria la forma en que, aun después de retirarse, lograba recordar caminos, puentes, entronques y demás señas particulares de las carreteras, que, por lo visto, se sabía de memoria.

Alfonso Reyes padre, junto con uno de sus amigos, Ángel, fueron los dos primeros choferes de la línea Sistema de Apoyo Logístico al Comercio Internacional (SALCI), empresa que tiempo después se ha consolidado como una empresa lagunera muy sólida, rebasando ahora los 200 camiones.

El 7 de diciembre de 2015 el señor Alfonso tomó un nuevo viaje, por un camino y un rumbo distintos.

Son tantas las historias y anécdotas de los transportistas, pero su trabajo es digno de todo el respeto y admiración, ya que de ellos depende la producción de una empresa, el movimiento de mercancías a largas distancias, así como el de abarrotes, artículos de oficina, perfumes, tuberías, ganado, maquinarias…

Todo esto es lo que verdaderamente tiene a México conectado, para que de esa forma los negocios locales puedan seguir en funcionamiento.

Alfonso tiene una familia de seis miembros, contándolo a él, cuatro hijos y su esposa Eva; ha sido nombrado “el empleado con mejor desempeño”, cuatro veces consecutivas en la empresa YARCO Logistics, donde actualmente labora.

Miguel hace poco tiempo decidió formar una relación. Es el único trailero de la empresa ROD Almacenaje y Distribución, ya que los demás camiones son rabones de caja seca.

Mucha gente espera llamadas…aunque estén muertos

Una de las características de los personajes creados por John Le Carré, es la oscuridad y turbiedad de los mismos. En la primera novela del escritor británico, Llamada para el Muerto, hace una gran descripción del espionaje llevado a cabo por agentes alemanes orientales en Inglaterra, durante la guerra fría. Toda la trama de este libro comienza con la muerte de un alto funcionario del servicio secreto inglés, con un pasado político dudoso.

David John Moore Cornwell, más conocido por su seudónimo John le Carré, nació en Poole, Dorset, Inglaterra, el 19 de octubre de 1931, es un novelista británico especializado en relatos de suspenso y espionaje ambientados en la época de la Guerra Fría.

Estudió en las universidades de Berna y Oxford y fue profesor en la de Eton entre 1956 y 1958. Perteneció al cuerpo diplomático británico entre 1960 y 1964.

El final de la Guerra fría le ha llevado a modernizar sus temas e introducir aquellos elementos que conforman la compleja realidad internacional de nuestra época: terrorismo islámico, problemática causada por el desmembramiento de la Unión Soviética, política de los Estados Unidos en Panamá, descrita en el libro, El Sastre de Panamá y manejos de las industrias farmacéuticas en la novela, El Jardinero Fiel.

John Le Carré no admite ningún tipo de premio literario ni títulos ni distinciones, habiéndolos rechazado en numerosas ocasiones. A pesar de todo, algunas instituciones persisten en premiarle, como el Instituto Goethe, que le otorgó en 2011 la Medalla Goethe.

Este libro tiene una gran traducción al español, la cual cuenta con un amplio dominio del lenguaje. Esta traducción fue realizada en Barcelona, España. Tiene un tono bastante sombrío, gracias al tema que lleva en su interior y el cual es manejado de una forma excepcional. La forma de la prosa con que se desarrolla la novela, al menos en el español, es muy bueno, ya que logra envolverte por completo; en los momentos de tensión, realmente, se sentirá la tensión…

Llamada Para el Muerto es una novela con 18 capítulos, donde aparece por primera vez, en el capítulo uno del libro, George Smiley; uno de los personajes más emblemáticos de John Le carré. Tiene una extensión de 217 páginas. El índice se encuentra en la parte final del libro y cuenta también con páginas en blanco para hacer anotaciones.
En la portada podrás encontrar, con fondo gris, letras rojas, negras y blancas para el título, la fotografía de un hombre disparando, la cual fue extraída de la película del mismo nombre realizada en 1966 y distribuida por Columbia Pictures.

Dentro de éste título, se puede notar que la estructura es lineal, pero hace referencias a capítulos anteriores, para darle más énfasis a lo que ocurre en ese momento dentro del capítulo.

-¿Dónde está?

-Junto al río, en Chelsea. En una taberna llamada El Globo. El dueño es amigo mío… Le he hecho levantarse… Escuche, el amigo de Elsa está metido en una gabarra junto al molino de harina de Chelsea. Un verdadero milagro en la niebla, eso es. Habrá encontrado el camino por el sistema braille.

-¿Quién?

-El amigo de ella, el acompañante del teatro. Despierte, señor Smiley. ¿Qué le pasa?

-¿Usted siguió a Dieter?

-Claro que sí. Eso es lo que usted le dijo al señor Guillam, ¿no? Él tenía que pegarse a la mujer y yo al hombre… Por cierto. ¿Cómo se las arregló el señor Guillam? ¿A dónde se fue Elsa?

-No se fue a ningún sitio. Estaba muerta cuando se marchó Dieter.

 

Este es un fragmento del estilo sombrío y de suspenso que, con gran maestría, el señor Le Carré manejó en su primer novela de 1965.

Dwight Gardner, crítico del The New York Times. Dejó ver en uno de los artículos escritos por él, su gran afición por las novelas de John Le Carré y la atracción que siente por las novelas de espías, sea cual sea su autor.

“Lectores como yo, alérgicos en la mayoría de los casos a las historias de espías y la narrativa de género, llevamos tiempo sintiéndonos atraídos por la obra de le Carré gracias al ingenio y la mordacidad que consigue insertar en un hiriente comedimiento. Sus primeros libros ilustraban, tal como él mismo describió en una ocasión sus novelas de Smiley, ‘una especie de Comédie humaine de la guerra fría, contada en términos de espionaje’. En sus títulos menores, la prosa de le Carré puede ralear peligrosamente, pero en sus mejores momentos, se cuenta entre los mejores escritores vivos”.

En la edición de 1985, que es la que se reseña, se puede notar que es un libro cómodo de llevar, de un grosor muy cómodo, como para llevarse en una mochila pequeña.

Con pasta delgada y el sello de ser un bestseller, es una gran novela que vale la pena tener en tu biblioteca personal.

 

Llamada Para el Muerto

Título original: Call For The Dead

John Le Carré 1961

Género          Novela

Subgénero   Novela policíaca y novela de espionaje

Edición original en inglés 157 pp.

Edición 1985 en español 121 pp.

Editorial

Victor Gollancz Ltd

País Reino Unido Reino

Formato         Impreso